
Juan Padrón – reciente Premio Nacional de Cine - firma un film de culto entre los aficionados hispanoamericanos al género fantástico y de animación, en el cual se mezclan diversos géneros (negro, gángster, musical, terror, suspense, comedia de enredos) de manera armoniosa vadeando entre los estrechos vericuetos del absurdo y la realidad histórica.
En 1980 va introduciendo progresivamente el humor negro al género animado, introduciendo vampiros, duendes, verdugos,… y toda suerte de personajes entreverados entre lo absurdo y las alusiones a al realidad de su país, siempre provocando un final hilarante e inesperado.
Así su instinto creador va evolucionando hasta el culmen de su obra “Vampiros en La Habana”, cuya introducción relata la desorganización de los vampiros a nivel mundial hasta 1870, cuando se van vertebrando en dos grupos principales. El primero, formado en Chicago por vampiros inmigrantes, responde al nombre de “Capa nostra”, cuyo presidente es Johnny Terori; el segundo, en Europa con sede en Dusseldorf, se reúne bajo el nombre de “Grupo vampiro”, eligiendo como presidente vitalicio al Conde Drácula.

Joseph Amadeus – Pepito – como abusador y trompetista de son cubano, mi amor, ya tú sabes.
Uno de los hijos de éste, el científico Bernhardt Amadeus Von Drácula, es obligado a exiliarse con su sobrino Joseph Amadeus – en adelante Pepito – a La Habana, donde sus investigaciones dan como resultado el antídoto para que los vampiros puedan tolerar la luz solar, el “Vampisol”, el cual desencadena una serie de conflictos de intereses con las dos organizaciones vampíricas para hacerse con la fórmula secreta.
Ésta, como trama delirante y principal, va entrelazándose con la incipiente e histórica revolución, protagonizada por Pepito y sus amigos activistas, para derrocar en Cuba al tirano Machado (Gerardo Machado, dictador cubano entre 1925 y 1933).
Las alusiones políticas, como no podía ser de otro modo, rezuman ironía y un cierto tono autocomplaciente en sus metáforas y evidentes alusiones promarxistas y anticapitalistas, del todo obvias si tenemos en cuenta que está realizada cuatro años antes de la caída de Berlín.
Fue emitida en la década de los 80 por Tve 2, única cadena que aún hoy en día sería capaz de incluirla en su programación, como dibujos para adultos, lo cual hizo soñar a un montón de niños y no tan niños sedientos de todo lo que oliera a moderno en la rancia animación a la cual teníamos acceso.
Por eso, para los nostálgicos que estén deseosos por descubrirla o, en su defecto, redescubrirla, ahí va un pequeño video de la magistral introducción en este mundo de onírico anticapitalismo:
Queda por reseñar la segunda parte, realizada por el propio Juan Padrón en 2003, y por tratar de analizar la profundidad de un cine como el cubano, independiente aún estando siempre dependiente del exterior al estar inmerso en cercos, censuras y presiones tanto internas como externas.
Ficha Técnica:
Año de producción: 1985
Dirección: Juan Padrón
Producción: ICAIC, RTVE, Durniock Prod.
Guión: Juan Padrón y Ernesto Padrón
Animación: José Reyes, Mario García-Montes y Noel Lima
Fotografía: Adalberto Hernández
Música: Rembert Egües
Gracias a Jándalo por este artículo.























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